viernes, 21 de noviembre de 2014

De la vida y la muerte

Introducción

Por años camine calles y pueblos, ciudades y países, regiones y continentes y en cada lugar encontré vida, y en la vida encontré la falta de vida; La muerte. En cada uno de mis viajes y recorridas oí y sentí la incertidumbre. Vi personas erigiendo paredes para impedir su propia visión, bloqueando voluntariamente lo que fue y lo que vendrá, haciendo del presente el Todo.
Era Marzo si mal no recuerdo, caminaba por Calle 10 entre 29 y 30 cuando me pareció escuchar a alguien atorado. Por sus vicios, pensé, ya que su tos sonaba como un percutor hidráulico pero el hombre simplemente se había atragantado con una porción de comida. Al ofrecerle ayuda y luego de unos golpes sobre su espalda el hombre mi miro a los ojos y me dijo: “Te ganaste ser Delfín, aquellos que pueden ser solidarios sin mirar a que, o a quien se ganan ese derecho, felicitaciones”. Automáticamente decidí quedarme y dialogar un rato con este hombre. Esa, nuestra primer charla, duro seis horas. Tres meses me encontré a diario en el mismo lugar, era natural para mí ya que estaba en el camino a mi trabajo hasta que un día no lo vi más. Como si me hubiese contado todo lo que era necesario.

“Todos venimos de todo y todos somos todo” me dijo una vez y la frase se grabo en mi cabeza como en piedra. La síntesis de su pensamiento parecía un poco ambigua pero con los encuentros fue transformándose en algo lógico y hasta verosímil.

Empecé por pedirle que se explaye en el comienzo, en el origen, en el ¿de dónde venimos? Sin problemas comenzó a exponer lo que más tarde se transformaría en mi manera de ver el mundo.
“Mira, una vez que lo entiendas no te vas a quedar dudas, nosotros antes de nacer somos una hoja en blanco donde podemos dibujar, imaginar, ser, crear, destruir en un plano que jamás recordaremos. Un aspecto que se relaciona con la vida de una manera incomprensible para los que están transitándola, las personas sin nacer son responsables de todos los actos de amor incondicional y puro, viven dentro de los perros, de las madres, de los héroes, son generadores de esa fuerza incuantificable que mueve los sentimientos más puros y desinteresados”

Mis ojos empezaron a mirar hacia arriba, y mi ceja izquierda bajo mientras la derecha subía, como si la lógica y la simplicidad de lo que me dijo escapase mi razón, como si mis ojos buscasen en el archivo de mi cerebro alguna explicación aprendida para refutar la escuchada.

“Entonces la vida comienza y la misma fuerza que tuvimos para ser el motor de lo bueno y lo puro queda en nuestras manos para usar a discreción, el mismo mundo del que fuimos parte central de su núcleo ahora nos lleva a la periferia. Siempre trata de mantenernos cerca de ese origen, de su inagotable poder para movilizar el sentimiento humano, para prepararlo para el tercer momento de la vida, cuando uno abandona lo tangible para volver a ser materia.”

Quise interrumpirlo pero no me lo permitió, “paciencia” me dijo.

“El hombre en vida tiene la opción de ser y hacer como desea, pero no existe la causa sin consecuencia. Uno fue “Todo” y mas allá de no recordar esta primera etapa tenemos la capacidad de sentir y percibir que hay algo que mueve al mundo y al hombre a tratar de ser mejor. Mientras la vida transcurre tomamos conocimiento de la repercusión de nuestros actos y de la responsabilidad de ser quienes queremos ser”

Trate de nuevo de entorpecer su relato pero fue imposible.

“La vida entonces se transforma y te transforma, preparándote para volver a ser parte del “Todo”. Pero no sería justo que todos fuésemos al mismo destino, si nuestras vidas fueron diferentes, si los esfuerzos realizados no fueron los mismos, si el tiempo dedicado a un tercero no se equipara entre dos o más personas.
Cuando uno muere el destino (no como una fuerza imparable que marca nuestro futuro, sino como lugar físico al que uno arriba) no es el mismo al de cualquier otro. La misma hoja en blanco en la que pudimos ser y dejar ser ahora es consciente y queda en nuestra memoria.”

Lo mire como perdido.

“El destino al que vamos es ser lo que queremos ser, cuando queremos serlo. Así es como los objetos, animales, lugares y momentos parecieran tener una relación con algo que los excede. Vos, por ejemplo, cuando te vayas de esta vida vas a poder ser Delfín y nadar libremente por donde quieras, ser un delfín grande, uno chico, uno encerrado, el que vos quieras. Así vas a poder modificar la vida del mundo, de una persona, de otro delfín, que quizás también es otra persona. Pero vos vas a poder, quien no haya rendido homenaje a la bondad, al amor, a la solidaridad, no podrá. Y así con todas y cada una de las cosas”

Lo mire emocionado, tratando de encontrar en el final de sus ojos la mirada de alguien conocido, de algún pariente, de aquel amigo que se fue, pero no pude reconocer a nadie, Era El quien hablaba y solo un Delfín lo escuchaba.


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