lunes, 6 de octubre de 2014

De la responsabilidad civica y la doble fila

Hay pocos vínculos tan profundos y sagrados como el de un padre por un hijo. Todos hemos escuchado historias de padres y madres que han dado la vida por sus preciados retoños. Es así que ante tanto sacrificio y dolor olvidamos que el día a día es parte de este sacrificio también, No solo las heroicas acciones y lanzados salvatajes dejan enseñanzas en nuestra herencia.

Por lo general las madres ignoran este concepto. Ejemplos de esto son los niños llorando a los gritos en toda sala de espera, juguetería, subte, tren o colectivo o parejas que dejan sus descendencia suelta en restaurantes, eventos o espacios abiertos; Como si el esfuerzo ya hecho la excluyese del próximo a realizar.
Pero la actitud más desfachatada de esta manera de ver la vida, la tienen las madres que frenan sus autos para luego poner baliza en doble fila frente a la puertas de los colegios privados, una fila interminable de desocupadas y trabajadoras part –time de sus propios proyectos, solventados por sus maridos. Poco interés tienen estas dueñas de planes trabajar conyugales en la vida del resto de la gente, si vos trabajas, estas apurado, o simplemente queres circular por una calle como corresponde anda armándote de paciencia. Estas personas luego, se sientan en Palermo a comer tomates secos con rúcula y quejarse de los “negros” o “pobres chicos” que trabajan de trapitos y no dejan estacionar libremente en la calle supuestamente pública. Me pregunto yo que creerán que están haciendo estos piqueteros en 4x4 cuando estacionan en doble fila en una calle con dos carriles.

Un inconfundible caso de doble discurso.

Es muy difícil imaginarse a la Cuidad de Buenos Aires sin este fenómeno que juega con la paciencia del vecino medicado, pero ¿Vivirán realmente tan lejos de la institución educativa donde sus hijos son educados? Esta respuesta es obvia y es “NO” y ¿saben por qué lo hacen? Porque ellas el esfuerzo ya lo hicieron y el parto ya cuenta como dicho esfuerzo.

Se genera entonces una paradoja, la madre que es sinónimo de formación dentro del niño termina siendo la misma que le muestra que toda regla puede doblarse ante una escusa bien pensada o un parto realizado. Es por eso que ayer tenía en la puerta de mi casa, sobre la rampa para ingresar el auto al garaje, un Fiat 500 en baliza y sin nadie adentro.

Para romperlo todo estaba…


Deci que estoy medicado…

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